La que dirige todo el día
Tomás decisiones, resolvés, sostenés un equipo o una casa. Y tus vacaciones terminan siendo otro proyecto para organizar. Necesitás un lugar donde no tengas que planificar nada.
Un fin de semana en la naturaleza, con el cuerpo, la voz y los cuatro elementos, para bajar el control y recordar cómo se disfruta sin pedir permiso.
Hospedaje y todas las comidas incluidas · Primera edición, 20 lugares

Te tomás el fin de semana. Te vas unos días. Apagás el teléfono un rato.
Y volvés igual.
Porque el cuerpo cambió de escenario, pero siguió haciendo lo mismo: planificando, midiendo, resolviendo. La cabeza no se apagó, solo cambió de tema.
Descansar no es un problema de agenda. Es que no tenés un cuerpo entrenado para estar en paz sin culpa.
Y por eso una parte tuya, incluso en un domingo tranquilo, sigue calculando si estarías mejor haciendo otra cosa.
Tomás decisiones, resolvés, sostenés un equipo o una casa. Y tus vacaciones terminan siendo otro proyecto para organizar. Necesitás un lugar donde no tengas que planificar nada.
Entendés tus patrones —la autoexigencia, el control, la culpa por el placer— y no lográs que eso baje al cuerpo. Necesitás vivirlo, no hablarlo otra vez.
Hiciste yoga, meditaste, fuiste a algún taller. Y te faltó algo más activo: más cuerpo, más voz, menos quietud.
No hay agenda que sostener, ni casa que organizar, ni nadie esperando que resuelvas. Solamente el cuerpo, el lugar y el grupo.
Fuego, tierra, agua y aire no son una metáfora acá: son cuatro maneras distintas de entrar al cuerpo, y cada una abre otra cosa.

No es una metáfora bonita. Cada elemento trabaja algo distinto.
Tu base. Cómo te parás, qué te sostiene, de dónde agarrás fuerza cuando todo se mueve.
Tu deseo y tu enojo. Lo que te empuja y lo que te sale cuando dejás de contenerlo.
Tu emoción. Cómo fluye o dónde se te traba. Lo que no dejás salir.
Tu voz y tu palabra. Lo que decís, lo que te callás, y lo que pasa cuando dejás de filtrar.
Recepción, el grupo se conoce, el primer contacto con el lugar. El cuerpo empieza a bajar el ritmo de la semana.
Tierra y Fuego. Las primeras prácticas para aflojar el control y sentir la base.
Ecstatic Dance y trabajo con la voz. El cuerpo se mueve y se expresa sin filtro. Es la noche donde se suelta lo que venías cargando.
El corazón del retiroAgua y Aire, y los círculos de verdad. Lo de anoche se nombra y se ordena.
Herramientas concretas para sostener esto en tu semana, y el cierre del grupo. Te vas a las 18.
Hospedaje y todas las comidas caseras. No tenés que resolver nada más que estar.
Una práctica guiada por cada uno: Tierra, Fuego, Agua y Aire.
La noche del sábado, el momento más intenso del fin de semana.
Espacio grupal para decir en voz alta lo que se movió.
Encuentro online a las dos o tres semanas, para que lo vivido no se diluya al volver a la rutina.
Una práctica corta para usar en casa cuando sientas que se te escapó la conexión.
Si después querés sostener esto en el tiempo, la puerta a la Maestría se abre distinto para vos.
Solo para las que estuvieron. El vínculo que se arma ahí no se corta el domingo.
Esto no lo hice antes.
Vengo facilitando Ecstatic Dance, jornadas y procesos individuales hace más de veinte años, y por más de cuatro mil personas pasaron esos espacios. Pero el retiro completo, dos días con los cuatro elementos, es nuevo.
Te lo digo por dos razones. La primera es que no voy a mostrarte testimonios de algo que todavía no pasó.
La segunda es que si venís, entrás a la primera.
Veinte personas, y no se repite igual nunca más.
Sé cuál es el miedo. No es que no funcione: es quedar dos días lejos de casa, con gente que no conocés, sintiendo que no encajás.
Así que: si el sábado a la noche sentís que este no es tu lugar, me lo decís, te acerco de vuelta y te devuelvo lo que pagaste menos el costo de la cabaña y la comida de ese día.
Ese costo te lo paso por escrito antes de que pagues, así sabés de antemano exactamente qué pasa en ese caso.
No vas a estar atrapada.
El cuerpo cambió de escenario, pero siguió haciendo lo mismo.
Tu Cuerpo es el PortalEstoy cerrando la fecha y el lugar. Son veinte lugares y la lista se atiende por orden: dejame tus datos y sos de las primeras en enterarte.
La inversión, para que la tengas de antemano
Vas a seguir esperando a que termine el proyecto, a que se calmen las cosas, a que sea un mes más fácil. Y cuando llegue ese mes, va a haber otra cosa.
Son dos días. Veinte lugares. La primera vez.
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