La jaula pornográfica
El erotismo reducido a estímulo: cuerpos, técnica, rendimiento. Si no tenés ganas de sexo, entonces no tenés erotismo. Queda como una función que se cumple o no.
Una jornada para dejar de esperar que te enciendan desde afuera y recuperar el permiso de sentir. Sin culpa, sin anestesia y sin depender de nadie.
Grupo de 15 · Merienda incluida · Encuentro de integración después del taller

Te despertás y agarrás el celular antes de sentir tu propio cuerpo. Te duchás pensando en la lista de tareas, no en el agua sobre la piel. Caminás apurada, con la mirada en el piso, sin registrar el aire ni el movimiento de las piernas.
Decís que sí a un plan, a un trabajo extra o a un abrazo que no querías dar, para no generar un conflicto.
Y si pasa un tiempo sin que nadie te busque ni te desee, empezás a pensar que algo anda mal con vos. Que se te apagó algo.
No se te apagó nada. Dejaste de tener permiso para sentirlo.
Porque en algún momento aprendiste que el erotismo era sexo. Y como no tenés ganas, o no tenés pareja, lo tachaste de la lista y seguiste de largo.
Nadie te enseñó qué es el erotismo. Te enseñaron dos versiones incompletas, y las dos te dejan afuera.
El erotismo reducido a estímulo: cuerpos, técnica, rendimiento. Si no tenés ganas de sexo, entonces no tenés erotismo. Queda como una función que se cumple o no.
El erotismo como algo que aparece cuando alguien te mira, te desea o te elige. Queda en manos de otro, y mientras tanto lo ponés en pausa hasta que pase algo.
Las dos te dejan esperando. Y mientras esperás, tu propia vida pasa por delante.
Es una jornada para recuperar una fuerza que ya es tuya y hace rato no usás.
Tu vida laboral y familiar está estable, pero la describís como piloto automático. No te acordás de la última vez que sentiste deseo genuino por algo.
Pusiste tu vida sensorial en pausa hasta encontrar a alguien. Y mientras tanto no te permitís disfrutar sola, como si sola no contara.
Ya hiciste terapia, leíste sobre el tema, entendés perfecto el concepto. Pero no lográs habitarlo en el cuerpo. Necesitás la experiencia, no más información.
El permiso no se razona: se recupera experimentándolo. Por eso son cuatro horas de prácticas y no una charla sobre el tema.
Lo que se apagó en el cuerpo, ahí mismo se vuelve a encender.

Cuatro horas. Se entra por el mito y se sale con una práctica concreta para el lunes.
Qué es el erotismo cuando dejás de confundirlo con sexo. Se nombran las dos jaulas y cada una reconoce en cuál quedó atrapada.
Prácticas guiadas de respiración, mirada y contacto. Ejercicios sensoriales para sentir, en el cuerpo, la diferencia entre expandirse y contraerse.
El corazón de la jornada. Trabajo vivencial sobre el sí automático y el sí genuino, y sobre la culpa y la vergüenza que aparecen cuando el deseo es tuyo.
El centro del díaDos puertas distintas a la misma casa. Prácticas de contacto suave y presencia, para dejar de tener que elegir entre una y la otra.
Cierre grupal. Te vas con una práctica diaria elegida por vos y con el audio para sostenerla.
Cuatro horas de trabajo vivencial, en un grupo de quince personas.
Después del taller, un encuentro para contar qué pudiste sostener, qué se te hizo difícil, y profundizarlo con el grupo.
Práctica diaria para seguir activando el cuerpo cuando ya no estés en la sala.
Todo lo que se usa en las prácticas del día, y la merienda incluida.
Una micro-práctica para cada día de la semana que sigue al taller: la mirada, la pausa de tres segundos, la respiración. Esos primeros días son los que más fácil te devuelven al automático.
Tres minutos, para cuando vuelve la desconexión o la vergüenza y no querés esperar al próximo encuentro.
Entre la jornada y el encuentro de integración, de lunes a viernes, con respuesta dentro de las 24 h hábiles.
No te voy a mostrar testimonios de este taller, porque los que tengo son de personas que llegaron por referencia y todavía no les pedí permiso para publicarlos.
Prefiero decírtelo así: esta es de las primeras veces que lo abro a quien no me conoce. Por eso el grupo es de quince, y por eso te escribo yo, una por una, antes de confirmar.
Si querés saber más antes de decidir, preguntame lo que quieras cuando te escriba.
No perdiste el erotismo. Perdiste el permiso de sentirlo.
Un espacio de libertad y amor propioEstoy cerrando la fecha y el lugar. Dejame tus datos y te escribo con el día, la dirección y la inversión antes de abrir la inscripción.
Y eso no se arregla con más sexo ni con que alguien te elija. Se arregla desanestesiando el cuerpo, que es lo que vamos a hacer en cuatro horas.
Entrar a la lista de esperaGrupo de 15 · Merienda incluida · Te escribo yo con la fecha