Jornada presencial de 4 horas · Buenos Aires · 15 lugares · Encuentro de integración incluido Lista de espera
Taller Erotismo · Un espacio de libertad y amor propio

El erotismo no es sexo. Es la fuerza de vida que apagaste sin saberlo.

Una jornada para dejar de esperar que te enciendan desde afuera y recuperar el permiso de sentir. Sin culpa, sin anestesia y sin depender de nadie.

  • 4 horasUna jornada
  • Buenos AiresPresencial
  • 15 lugaresGrupo chico
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Grupo de 15 · Merienda incluida · Encuentro de integración después del taller

Melisa Corrales con el brazo en alto, vestida de rojo

Hacés todo el día, y no sentís casi nada de lo que hacés.

Te despertás y agarrás el celular antes de sentir tu propio cuerpo. Te duchás pensando en la lista de tareas, no en el agua sobre la piel. Caminás apurada, con la mirada en el piso, sin registrar el aire ni el movimiento de las piernas.

Decís que sí a un plan, a un trabajo extra o a un abrazo que no querías dar, para no generar un conflicto.

Y si pasa un tiempo sin que nadie te busque ni te desee, empezás a pensar que algo anda mal con vos. Que se te apagó algo.

No se te apagó nada. Dejaste de tener permiso para sentirlo.

Porque en algún momento aprendiste que el erotismo era sexo. Y como no tenés ganas, o no tenés pareja, lo tachaste de la lista y seguiste de largo.

El erotismo no es algo que te dan cuando te eligen. Es algo que ya tenés adentro y que podés encender vos misma, todos los días.

Las dos jaulas

Nadie te enseñó qué es el erotismo. Te enseñaron dos versiones incompletas, y las dos te dejan afuera.

La jaula pornográfica

El erotismo reducido a estímulo: cuerpos, técnica, rendimiento. Si no tenés ganas de sexo, entonces no tenés erotismo. Queda como una función que se cumple o no.

La jaula romántica

El erotismo como algo que aparece cuando alguien te mira, te desea o te elige. Queda en manos de otro, y mientras tanto lo ponés en pausa hasta que pase algo.

Las dos te dejan esperando. Y mientras esperás, tu propia vida pasa por delante.

Antes de seguir, qué no es esto

  • No es un taller de sexualidad explícita ni de técnicas sexuales. No hay nada que aprender a hacer.
  • No es terapia de pareja ni un espacio para arreglar tu vida sexual. Podés venir con pareja, sin pareja o sin ganas.
  • No es un taller de autoayuda ni una charla sobre mentalidad. No se piensa distinto: se siente distinto.
  • No hace falta sentirte sexy para participar. Justamente, no hace falta sentir nada todavía.

Es una jornada para recuperar una fuerza que ya es tuya y hace rato no usás.

Esto es para vos si te reconocés en alguna de estas tres

La que tiene todo resuelto y se siente vacía

Tu vida laboral y familiar está estable, pero la describís como piloto automático. No te acordás de la última vez que sentiste deseo genuino por algo.

La que está esperando que la elijan

Pusiste tu vida sensorial en pausa hasta encontrar a alguien. Y mientras tanto no te permitís disfrutar sola, como si sola no contara.

La que lo entiende todo y no lo siente

Ya hiciste terapia, leíste sobre el tema, entendés perfecto el concepto. Pero no lográs habitarlo en el cuerpo. Necesitás la experiencia, no más información.

Y con la misma honestidad: no es para todas.

  • No es para quien busca una técnica para tener más sexo. Acá no hay manual.
  • No es para quien espera que el taller le arregle la pareja. Puede impactarla, pero no es terapia de pareja.
  • No es para quien no está dispuesta a moverse, respirar ni experimentar. Es vivencial: no se escucha sentada.
  • No es para quien viene a que le digan que está bien. Se trata de mirar los propios patrones con honestidad.
  • No es para quien quiere sentirse deseable para otra persona. Acá se trabaja tu deseo, no el de nadie más.

No se explica. Se enciende.

El permiso no se razona: se recupera experimentándolo. Por eso son cuatro horas de prácticas y no una charla sobre el tema.

Lo que se apagó en el cuerpo, ahí mismo se vuelve a encender.

Melisa Corrales sonriendo, las manos sobre el rostro

La jornada, bloque por bloque

Cuatro horas. Se entra por el mito y se sale con una práctica concreta para el lunes.

01

Desenmascarar el mito

Qué es el erotismo cuando dejás de confundirlo con sexo. Se nombran las dos jaulas y cada una reconoce en cuál quedó atrapada.

02

Activar el cuerpo

Prácticas guiadas de respiración, mirada y contacto. Ejercicios sensoriales para sentir, en el cuerpo, la diferencia entre expandirse y contraerse.

03

Deseo verdadero y deseo aprendido

El corazón de la jornada. Trabajo vivencial sobre el sí automático y el sí genuino, y sobre la culpa y la vergüenza que aparecen cuando el deseo es tuyo.

El centro del día
04

Ternura y erotismo

Dos puertas distintas a la misma casa. Prácticas de contacto suave y presencia, para dejar de tener que elegir entre una y la otra.

05

Sostener el permiso

Cierre grupal. Te vas con una práctica diaria elegida por vos y con el audio para sostenerla.

Qué te llevás

La jornada completa

Cuatro horas de trabajo vivencial, en un grupo de quince personas.

Encuentro de integración

Después del taller, un encuentro para contar qué pudiste sostener, qué se te hizo difícil, y profundizarlo con el grupo.

Audio «Conectá con tu Erotismo»

Práctica diaria para seguir activando el cuerpo cuando ya no estés en la sala.

Materiales sensoriales y merienda

Todo lo que se usa en las prácticas del día, y la merienda incluida.

Bono 01

Guía de los primeros 7 días

Una micro-práctica para cada día de la semana que sigue al taller: la mirada, la pausa de tres segundos, la respiración. Esos primeros días son los que más fácil te devuelven al automático.

Bono 02

Audio para los días de apagón

Tres minutos, para cuando vuelve la desconexión o la vergüenza y no querés esperar al próximo encuentro.

WhatsApp con Melisa

Entre la jornada y el encuentro de integración, de lunes a viernes, con respuesta dentro de las 24 h hábiles.

Lo hice dos veces, y las dos con gente que ya me conocía.

No te voy a mostrar testimonios de este taller, porque los que tengo son de personas que llegaron por referencia y todavía no les pedí permiso para publicarlos.

Prefiero decírtelo así: esta es de las primeras veces que lo abro a quien no me conoce. Por eso el grupo es de quince, y por eso te escribo yo, una por una, antes de confirmar.

Si querés saber más antes de decidir, preguntame lo que quieras cuando te escriba.

No perdiste el erotismo. Perdiste el permiso de sentirlo.

Un espacio de libertad y amor propio

Tu lugar en la próxima jornada

Estoy cerrando la fecha y el lugar. Dejame tus datos y te escribo con el día, la dirección y la inversión antes de abrir la inscripción.

Avisame cuando abra

Te escribo con la fecha, la dirección y la inversión, antes de abrir la inscripción.

Avisame cuando abra
Con código de área, sin el 0 ni el 15. Es por donde te escribo.

Sin lista de correo ni promociones. Te escribo por este taller y listo.

Preguntas

Me da vergüenza ir sola a un taller que habla de erotismo.
Casi todas llegan así, y casi todas llegan solas. No se cuenta nada que no quieras contar, y no hay ninguna instancia donde tengas que exponerte delante del grupo. La vergüenza, de hecho, es parte de lo que venimos a mirar.
¿Y si no tengo pareja o no tengo ganas de sexo?
Entonces es exactamente para vos. El taller parte de que el erotismo no depende de tener pareja ni de tener ganas: es una forma de estar presente en el cuerpo, con o sin sexo de por medio.
¿Se toca? ¿Hay contacto con otras personas?
Hay prácticas de contacto suave y de mirada, siempre guiadas y siempre con la posibilidad de decir que no. Nadie te va a pedir nada que no quieras hacer, y decir que no también es parte del trabajo del día.
Si empiezo a sentir de verdad, ¿y si me doy cuenta de cosas que no quiero ver?
Puede pasar, y es honesto decirlo. Por eso hay un encuentro de integración después, y no se termina el día y listo. Lo que aparezca no te lo llevás solo a tu casa.
Prefiero hacer primero terapia individual, ¿no es muy expuesto?
No reemplaza a un proceso individual, y si estás atravesando una crisis activa, eso pide otro espacio. Si no es el caso, esto es una jornada con un grupo chico donde el ritmo lo ponés vos.
Ahora no tengo tiempo, estoy saturada.
Son cuatro horas, una sola vez. Y lo que te llevás son prácticas de tres segundos para meter en el día que ya tenés, no una rutina más para sostener.
¿Hace falta haber hecho algo con vos antes?
No. Podés empezar por acá. Si ya viviste un Ecstatic o el Reto, vas a reconocer el terreno, pero no es requisito.

No perdiste el erotismo. Perdiste el permiso de sentirlo.

Y eso no se arregla con más sexo ni con que alguien te elija. Se arregla desanestesiando el cuerpo, que es lo que vamos a hacer en cuatro horas.

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Grupo de 15 · Merienda incluida · Te escribo yo con la fecha